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✓ 4 ediciones documentadas — 77 artistas han participado

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Números, sede y manías de la casa

Ediciones documentadas42019–2024
Años de historia8 añosdesde 2019
País habitualAlemania

Sobre el festival

Antaris Project no fue simplemente un festival de psytrance en Alemania; para mucha gente de la escena fue una especie de coordenada emocional. Un punto en el mapa donde, durante décadas, el verano alemán dejaba de parecer ordenado y racional para convertirse en un campo abierto de bajos hipnóticos, carpas, polvo, luces negras, símbolos fluorescentes, desayunos tardíos y conversaciones que empezaban en un dancefloor y terminaban frente a una taza de chai. Su historia comenzó en 1993, cuando Uwe Siebert regresó de Goa con la idea de trasladar a Europa algo del espíritu de las fiestas al aire libre de Anjuna. En ese momento, el psytrance todavía estaba tomando forma como lenguaje global, y Antaris apareció en Alemania antes de que esa cultura se volviera una red internacional de festivales, sellos, viajeros y tribus de verano.

Desde 2005, su casa más reconocible fue el Otto-Lilienthal-Flugplatz, en Stölln, dentro del paisaje rural de Havelland, en Brandeburgo. Ese detalle no es menor. Antaris no ocurría en un recinto urbano intercambiable ni en un parque sin historia, sino en un antiguo campo de aviación asociado a Otto Lilienthal, pionero del vuelo. La propia narrativa del festival encontró ahí una metáfora casi inevitable: un lugar ligado al deseo humano de despegar convertido, cada verano, en una pista para otra forma de vuelo. No el vuelo técnico de las máquinas, sino el de miles de cuerpos entrando juntos en trance, siguiendo la misma frecuencia durante días.

La experiencia de Antaris tenía una fisicalidad muy concreta. Llegar al Gollenberg significaba montar la tienda, reconocer el terreno, ubicar el campamento, calcular distancias entre áreas, aceptar que el día y la noche iban a mezclarse y entrar poco a poco en una lógica distinta. El Mainfloor concentraba el pulso más directo del psytrance, el Goa, el progressive, el full-on y las variantes más expansivas de la escena. A su alrededor aparecían otros espacios: dancefloors alternativos, zonas chill, propuestas ambient y downtempo, mercado, comida, ropa, joyería, talleres y un Spiritual Circle pensado para descansar, estirar, meditar o simplemente bajar revoluciones antes de volver a la pista. En Antaris, la música no era solo programación; era arquitectura temporal. Organizaba el sueño, el hambre, los encuentros, las pérdidas, los amaneceres y la manera en que el cuerpo entendía el fin de semana.

Uno de los rasgos más importantes del festival fue su continuidad. Durante años, Antaris logró sostener una identidad reconocible mientras la cultura psytrance cambiaba, se expandía, se profesionalizaba y también se fragmentaba. En su cartel podían convivir nombres clásicos, DJs de la vieja escuela, live acts internacionales, sonidos más melódicos, sesiones más oscuras, hi-tech, darkpsy, ambient y techno psicodélico. La edición 2024, la más reciente verificada, reunió artistas como 1200 Mics by Riktam, GMS, GMS & Dickster, Liquid Soul, Burn in Noise, Morten Granau, Earthling, DEKEL, Goa Jonas, Ash Roy, Fernanda Pistelli, Fabian Laute, Klangphonics y TiM TASTE, entre muchos otros. No era un festival pensado para el consumo rápido de nombres, sino para entrar en una comunidad sonora con códigos propios.

Su lema histórico —vinculado a la amistad, la paz, la libertad y una postura contra la guerra— no era un adorno menor. En Antaris, como en buena parte de la cultura Goa y psytrance, la estética podía parecer excesiva desde fuera: colores, mandalas, símbolos cósmicos, decoración psicodélica, blacklight, cuerpos brillando de madrugada. Pero debajo de esa superficie había una idea persistente de encuentro internacional, convivencia, desobediencia suave frente al mundo cotidiano y defensa de un espacio donde bailar también significaba pertenecer. Esa mezcla de rave, ritual secular, camping comunitario y feria psicodélica explica por qué Antaris permaneció en la memoria de tanta gente.

La etapa final, sin embargo, cambió el tono de la historia. Uwe Siebert, fundador y figura central del festival, murió en marzo de 2025. Ese año el equipo anunció que no habría edición, explicando la pausa como un momento necesario para procesar, reorientar y pensar el futuro. Durante un tiempo se habló de una posible Antaris 2026 como último gathering o cierre de ciclo, pero la información más reciente indica que tampoco habrá edición 2026. Medios locales alemanes han descrito la situación como el posible fin de una era en Gollenberg, y las propias redes del festival comunicaron que 2026 no tendría Antaris.

Por eso, Antaris Project debe leerse hoy como un festival histórico y de futuro incierto, no como una cita activa confirmada. Su importancia no desaparece por esa pausa; quizá incluso se vuelve más clara. Antaris fue uno de esos festivales que ayudaron a traducir el imaginario Goa a la cultura europea de open-air, uno de esos lugares donde la música electrónica no se vivía como simple entretenimiento nocturno, sino como una forma de comunidad. Si no vuelve, queda como una pieza central de la memoria psytrance alemana. Si algún día regresa, tendrá que hacerlo cargando con todo eso: el duelo, la leyenda, el campamento, la pista, el nombre de Uwe y la promesa original de bailar por algo más que la fiesta misma.

Sitio oficial · antaris-project.de/en

Redes

Ficha

Mes habitual
julio
Duración típica
4 días
Ciudad habitual
Gollenberg, Brandenburg
Racha más larga
3 años seguidos
Primera edición
2019

Línea del tiempo

Un artista por año, el del mejor ranking

Artistas recurrentes

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