Ranking
#562
Ranking
#562
Seguidores
108.6 K
5 ediciones para explorar · futuro, live y pasado
Números, sede y manías de la casa
B my Lake siempre ha necesitado dos elementos para reconocerse: un lago y una pista de baile. El paisaje ha cambiado desde su debut, pero la idea permanece. Durante el día, el agua suaviza la sensación de estar dentro de un festival electrónico; cuando cae el sol, las luces, las pantallas y el sonido ocupan el terreno hasta convertir la orilla en un club al aire libre. En su sede actual de Velence, la cercanía con Budapest facilita la llegada, pero el lago produce una distancia emocional suficiente para que la ciudad parezca quedar atrás. No es solo techno presentado junto al agua: es un festival construido alrededor de la transición entre playa, atardecer y madrugada.
La primera edición se celebró en 2013 en Club Aliga, en Balatonvilágos, sobre la costa oriental del lago Balaton. VOLT Production y Deadcode Production detectaron un espacio que todavía no estaba plenamente cubierto por los grandes festivales húngaros: una reunión especializada en techno, tech-house, minimal y house, con una escala más contenida que Balaton Sound y una selección dirigida a un público de club. El proyecto recibió el premio a mejor festival europeo nuevo después de aquella primera temporada. Más que confirmar un éxito inmediato, el reconocimiento validó que una programación electrónica relativamente específica podía convertirse en destino internacional sin abandonar su carácter de nicho.
B my Lake se desarrolló como festival móvil incluso antes de que las circunstancias lo obligaran a reinventarse. Pasó por distintas zonas del lago Balaton, se instaló en Zamárdi, se trasladó a Keszthely en 2018 y regresó a Zamárdi en 2019. Cada sede modificó detalles importantes: accesos, campings, alojamientos, distancia al agua y relación con las poblaciones cercanas. Sin embargo, el festival intentó conservar una sensación boutique frente a carteles cada vez más ambiciosos. Sus escenarios podían recibir a figuras fundamentales de la electrónica europea, pero la experiencia seguía dependiendo de que el público pudiera pasar del descanso junto al lago a una sesión intensa sin atravesar un recinto desproporcionado.
La programación histórica explica su reputación. Carl Cox, Richie Hawtin, Nina Kraviz, Solomun, Sven Väth, Ben Klock, Dixon, Maceo Plex, Tale of Us, Adam Beyer, Amelie Lens y Charlotte de Witte representan generaciones y escuelas distintas, pero comparten una relación profunda con la cultura de club. B my Lake nunca se definió por la electrónica de grandes coros pop ni por el espectáculo de EDM más comercial. Su centro estuvo en ritmos prolongados, mezclas que necesitan tiempo, directos construidos mediante capas y DJs capaces de sostener una pista durante horas. Techno y house funcionaron como columnas, mientras minimal, trance, electro y sonidos melódicos ampliaban el recorrido.
Después de 2019 llegó una ruptura decisiva. Las ediciones de 2020 y 2021 no pudieron realizarse, y cuando la marca volvió en 2022 lo hizo dentro de Balaton Sound. B my Lake pasó a controlar escenarios y zonas especializadas del gran festival de Zamárdi, manteniendo su estética y parte de su selección artística, pero perdiendo la autonomía de su propio recinto. Esa integración continuó hasta 2024. No significó que ambos festivales fueran el mismo: Balaton Sound conservaba su escala masiva y su programación electrónica más amplia, mientras B my Lake funcionaba como el espacio dedicado a los sonidos underground y al techno dentro de aquella estructura.
El cierre de la etapa de Balaton Sound en Zamárdi abrió una oportunidad inesperada. En 2025, B my Lake regresó como festival independiente y abandonó el lago que había dado origen a su nombre para instalarse en el lago Velence. El cambio parecía arriesgado: la marca estaba vinculada emocionalmente con Balaton y había pasado varios años sin una edición autónoma. Sin embargo, Velence ofrecía una playa accesible por tren desde Budapest, camping junto al agua y una escala adecuada para reconstruir su comunidad. El nombre dejó de referirse a un lago específico y pasó a expresar una idea más amplia: encontrar una orilla donde la música electrónica pudiera volver a tener su propio territorio.
La edición de 2026 consolidó ese regreso. Paul Kalkbrenner aportó un directo melódico capaz de sostener grandes espacios; Amelie Lens, Chris Liebing, DJ Rush y Planetary Assault Systems trabajaron diferentes intensidades del techno; Deborah De Luca, Daria Kolosova, Southstar y Øtta representaron lenguajes más recientes; Sven Väth utilizó el atardecer para desarrollar una sesión de tres horas; Adam Beyer y Joseph Capriati compartieron una actuación especialmente concebida para el festival. Worakls, Kasablanca, Franky Wah y Rebūke abrieron el programa hacia lo melódico y el house. La presencia de numerosos artistas húngaros evitó que el evento funcionara solamente como escaparate de importación.
Durante el día, el camping, el SUP, el yoga, la moda y el cine exterior ofrecieron pausas respecto a la presión sonora. Por la noche, las grandes paredes de LED y el diseño de iluminación transformaron la costa sin eliminar por completo la oscuridad del lago. Esa convivencia resume el atractivo de B my Lake: intensidad sin renunciar al paisaje, producción internacional sin perder una escala relativamente manejable y artistas conocidos dentro de una programación todavía enfocada. La organización ya ha anunciado su regreso en 2027, aunque aún no existen fechas. Después de mudanzas, pausas y años dentro de otro festival, B my Lake ha demostrado que su identidad no depende de una dirección concreta, sino de volver a reunir agua, noche y techno.
Línea del tiempo
Un artista por año, el del mejor ranking
Los que más han repetido en ediciones de esta franquicia.
#1Bélgica
1 ediciones · 2023
#2Reino Unido
1 ediciones · 2023
#3Suecia
1 ediciones · 2023