Ranking
#1255
CLASSICAL - ROCK - JAZZ
Ranking
#1255
Cuándo
04 SEPT 2026
Dónde
Brighton, Brighton y Hove
País
Reino Unido
Artistas destacados
Lineup en camino — lo publicamos en cuanto se confirme.
Faltan
1 ediciones para explorar · futuro, live y pasado
2026Brighton Brighton 2026
Números, sede y manías de la casa
En mayo, Brighton no necesita construir un recinto para parecer una ciudad de festival. Ya tiene las calles estrechas que bajan hacia el mar, teatros incrustados en el centro, iglesias, galerías, parques, edificios victorianos, comunidades con identidades muy distintas y un seafront donde una instalación puede aparecer durante unas semanas y después desaparecer sin dejar más infraestructura que el recuerdo. Brighton Festival lleva desde 1967 trabajando precisamente con esa condición. En lugar de levantar una ciudad temporal detrás de unas vallas, utiliza la ciudad real como escenario. Una noche puede significar escuchar una orquesta dentro de Brighton Dome; al día siguiente, encontrarse con una pieza de danza en un espacio inesperado, una obra pública sobre Hove Promenade o miles de niños atravesando el centro con esculturas, percusión y disfraces.
La edición moderna nació en abril de 1967 bajo la dirección artística de Ian Hunter y desde el principio resultó difícil clasificarla. Pink Floyd y The Who convivían con Yehudi Menuhin; Laurence Olivier llevó producciones del National Theatre con una compañía donde estaba un joven Anthony Hopkins; la música clásica podía compartir programa con rock, teatro y experimentación visual. Esa mezcla no era simplemente una acumulación de disciplinas. Brighton buscaba una manera de relacionar una ciudad con las formas culturales que estaban cambiando alrededor de ella, y hacerlo sin establecer una jerarquía demasiado cómoda entre “alta cultura” y cultura popular. Más de medio siglo después, esa primera programación sigue pareciendo sorprendentemente coherente con lo que el festival ha terminado siendo: un lugar donde una obra importa más por lo que provoca que por la categoría en la que debería archivarse.
Brighton Dome se convirtió naturalmente en el centro de gravedad. Su Concert Hall, Corn Exchange y Studio Theatre permiten concentrar conciertos, danza, spoken word y teatro, pero Brighton Festival nunca se dejó encerrar allí. La ciudad completa funciona como una segunda infraestructura. Iglesias, galerías, espacios industriales, parques, barrios residenciales y la costa aparecen dependiendo de lo que una obra necesite. Esa capacidad de moverse explica por qué el festival puede sentirse simultáneamente internacional y profundamente local. Los visitantes encuentran grandes artistas que podrían actuar en cualquier capital europea, pero la manera en que los encuentran está atravesada por Brighton: una caminata entre venues, el viento del Channel, una instalación frente al mar o un proyecto creado con una comunidad que vive a pocas calles de donde se presenta.
La Children’s Parade expresa mejor que casi cualquier headliner esa relación. Desde 1985, miles de niños, profesores, músicos y familias abren el festival atravesando la ciudad con estructuras construidas durante meses en escuelas y talleres. No es una ceremonia añadida para llenar una mañana familiar: se ha convertido en una de las imágenes centrales de Brighton Festival. En 2026 celebró su 40.ª edición y volvió a transformar las calles antes de que buena parte del programa principal hubiera comenzado. Al mismo tiempo, iniciativas como Our Place han trasladado programación y procesos creativos hacia comunidades que históricamente podían sentirse alejadas de los principales edificios culturales. La lógica es importante: no todo el público debe desplazarse hasta el festival; parte del festival debe aprender a desplazarse hacia su público.
Desde 2009, otra herramienta para evitar la rutina fue entregar parte de la orientación artística a Guest Directors. Anish Kapoor convirtió la ciudad en territorio para arte visual; Brian Eno llevó su relación entre sonido, tecnología y experimentación; Vanessa Redgrave, Michael Rosen, Hofesh Shechter, Ali Smith, Laurie Anderson, Kae Tempest, David Shrigley, Rokia Traoré, Lemn Sissay y otros fueron dejando distintas inflexiones. La intención no era convertirlos en celebrity curators que simplemente eligieran algunos nombres reconocibles, sino permitir que una personalidad externa alterara el tono general de cada edición. Anoushka Shankar cerró esa etapa en 2025 con New Dawn. Después de dieciséis años, Brighton decidió que el siguiente cambio consistía precisamente en abandonar el modelo y devolver la curaduría al equipo permanente.
El festival también ha conocido interrupciones que parecían impensables dentro de una tradición anual tan larga. En 2020, COVID-19 obligó a cancelar por primera vez una edición completa después de 53 años. Parte de la actividad se trasladó a internet, pero la ausencia física dejó claro cuánto dependía Brighton Festival de la circulación de personas por la ciudad. En 2021 regresó con Lemn Sissay y un programa construido alrededor de la idea de care, adaptado a aforos reducidos, actividades outdoor y formatos digitales. No fue simplemente una vuelta a la normalidad. Como ocurrió con tantas organizaciones culturales, el festival tuvo que reconstruir la confianza en compartir un espacio y recordar por qué una actuación en vivo no puede sustituirse completamente por su transmisión.
La edición de 2026 utilizó su 60.º capítulo para abrir otra etapa. Lucy Davies asumió la dirección artística junto al equipo de programación y, por primera vez, Brighton Festival produjo directamente una obra: Kohlhaas, dirigida por Omar Elerian y protagonizada por Arinzé Kene. Alrededor de esa declaración había más de cien eventos. Patti Smith regresó para dos noches distintas; Laurie Anderson presentó The Republic of Love; Sampa the Great se encontró con los pioneros de Zamrock W.I.T.C.H.; Angélique Kidjo, Beverly Glenn-Copeland y Aldous Harding ampliaron el mapa musical; Asian Dub Foundation volvió a convertir La Haine en experiencia de soundtrack en vivo; London Symphony Orchestra sostuvo el otro extremo de una programación donde classical nunca ha sido una presencia ornamental. Más de 160,000 participaciones entre eventos e instalaciones muestran la escala que puede alcanzar sin reducirse a un solo recinto.
Brighton Festival sigue siendo, ante todo, un festival de ciudad y no simplemente un festival que ocurre en una ciudad. Esa diferencia explica su duración. Los artistas cambian, los modelos curatoriales se agotan, aparecen nuevas comunidades, algunas sedes se restauran y otras existen solamente durante una edición, pero Brighton continúa ofreciendo el material con el que el festival trabaja. Todavía no hay fechas públicas para 2027, aunque después de la celebración de 2026 su continuidad permanece clara. El gesto que mejor lo resume quizá no sea un concierto concreto, sino salir de Brighton Dome después de escuchar a una figura internacional y descubrir que la siguiente pieza no está detrás de otra puerta del mismo edificio. Está a unas calles de distancia, tal vez junto al mar, y para llegar a ella hay que volver a entrar en Brighton.
Géneros
CLASSICAL
ROCK
JAZZ
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