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Números, sede y manías de la casa

Ediciones documentadas22022–2023
Años de historia17 añosdesde 2010
País habitualAlemania

Sobre el festival

En Friedrichshain, KRAKE FESTIVAL no cabe en un solo sótano. El nombre es un pulpo: varios brazos, varias salas, una sola cabeza. En agosto de 2010, del 11 al 15, Nico Deuster (Killekill) y Holger Hilgers (Salon du Katz) unieron esas dos noches de club para un festival de lo que llamaron experimental dance music —una etiqueta que no existía del todo y que les servía precisamente por eso. Quien llega buscando un Kosmonaut de presa sajona se equivoca de ciudad. Aquí el suelo es Berlín y el oído es techno y house que no se conforma con el loop de fin de semana.

La apertura fue en Berghain Kantine, Am Wriezener Bahnhof: sala pequeña, anexa al club que el turismo ya había convertido en mito. El resto del encuentro se mudó a Suicide Circus, Revaler Straße 99, un club de tamaño medio con pista interior y pista al aire, en el corazón de la noche de Friedrichshain. El contraste es la tesis. Un miércoles íntimo en la Kantine; después, un recinto que deja entrar el patio. Un abono de cuatro días costaba treinta euros. Esa cifra no es nostalgia de precio. Mide una escala que aún cabía en dos direcciones, no en un recinto de vallas de verano.

Deuster lo explicó después sin disfraz: las noches de Killekill se habían vuelto más homogéneas para construir público; el resto de lo que amaban no cabía en un martes. Krake nació para ese resto. Hilgers aportó Salon du Katz. El pulpo, dijeron, sale del fondo con muchos brazos: ramas de música distintas, venues distintos. Plaid, Cristian Vogel, Bogdan Raczynski, Radioactive Man, Kettel, Frank Bretschneider, Der Dritte Raum, Sven Weisemann, DJ Flush no son una lista de trofeos. Explican el rango: IDM de Warp, techno de laboratorio, breakbeat raro, electro de linaje británico, un oído que el club semanal ya no podía sostener cada semana.

La experiencia se infiere del formato real. Se llega en S-Bahn a Ostbahnhof o se camina por Revaler. De día Friedrichshain aún parece barrio; de noche el Suicide Circus suena hacia el patio y hacia dentro. No hay camping. Hay piso de amigos, hostal, el bar de después a dos calles. Quien viene de otro país no compra un campo: compra varias noches de club encadenadas. El calor de agosto en el patio, el aire acondicionado que no basta, el salto de la Kantine al recinto más grande: eso es el trayecto. El público es el de las noches Killekill y el de quien quiere oír Plaid sin que le vendan un open-air de diez mil.

En 2011 el pulpo abrió más brazos —Roter Salon, Festsaal Kreuzberg, Chez Jackie junto a Kantine y Suicide Circus— y el calendario se alargó. Este texto no convierte esa expansión en promesa. Relata una consecuencia: si el festival existe para lo que el club semanal no aguanta, el mapa se multiplica. Jimmy Edgar, Redshape, Bola, Bill Youngman caben en esa segunda ola como prueba de que Warp, Delsin y Skam podían convivir con el sello propio. Killekill no es un sponsor. Es el oído que no cabía en una sola noche.

El pulpo no es solo un dibujo. Es la forma de moverse: no se vive una sola pista. Se encadena una sala anexa a un club de mito con un patio de Friedrichshain, y más tarde con un salon de Volksbühne o un Festsaal. Quien trata KRAKE como una noche de Berghain borra el salto. El turismo ya había comprado el mito; Deuster y Hilgers compraron el resto —lo difícil, lo que no cabe en un martes homogéneo— y lo repartieron en brazos.

Hay que no mezclar este pulpo con Kosmonaut Festival de Chemnitz ni con un Berghain de postal. KRAKE FESTIVAL es el de Deuster y Hilgers, el de 2010 entre Kantine y Suicide Circus, el de Killekill y Salon du Katz. Mezclarlo con un rock de presa porque alguien confunde nombres es mezclar un patio de Friedrichshain con una barca de pedales. El suelo es Berlín. El oído es techno y house de festival de club, no de césped.

Quien sale a Revaler al amanecer entiende por qué el club semanal no bastaba. Entre la Kantine del miércoles y el patio del Suicide Circus, entre Plaid y Bretschneider, entre el pulpo dibujado y las dos direcciones, Berlín tuvo un festival de dance difícil que no le pidió prestado el campo a nadie. Nico Deuster presta Killekill; Holger Hilgers presta Salon du Katz. Lo que queda es un KRAKE que aprendió a ser varios brazos sin dejar de ser, en el fondo, dos noches de club que se negaron a elegir una sola rama.

Sitio oficial · krake-festival.de

Redes

Géneros

HOUSE

TECHNO

Ficha

Mes habitual
junio
Duración típica
6 días
Ciudad habitual
Berlin, Berlin
Racha más larga
2 años seguidos
Organizador
Nico Deuster y Holger Hilgers
Primera edición
2010

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