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La Route du Rock 2027

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Números, sede y manías de la casa

Ediciones documentadas142006–2027
Años de historia36 añosdesde 1991
País habitualFrancia

Sobre el festival

Saint-Malo en febrero no es una postal de agosto. Es una ciudad corsaria con el abrigo puesto, remparts húmedos y un puerto que en 1991 aún no pedía un festival de indie. Del 28 de febrero al 2 de marzo de aquel año, Rock Tympans —la asociación renesa que Franck Rolland había fundado en 1986— ocupó la Maison des Associations, el Centre Allende y unos bares del intramuros. Unas ochocientas personas, cifra que las crónicas citan con la prudencia de un primer invierno. El nombre nació en un día: el ayuntamiento pidió uno y alguien soltó, como chiste, La Route du Rock, eco de la Route du Rhum que parte de la misma dársena. Quien llega buscando La Nuit de l’Erdre, el encuentro de Nort-sur-Erdre en Loire-Atlantique, se equivoca de estuario y de oído. Aquí el suelo es malouín, el oído es indie y rock, y el origen es radio, no un prado de verano.

Rolland venía de Radio Savane y de Canal B, la radio que montó en Rennes en 1989. François Floret y Stéphane Ridard animaban Sale Temps pour les Hits. En una de esas emisiones Floret entrevistó a Ludovic Renoult —a veces escrito Renaud en las crónicas—, malouín que en 1990 había traído a Little Nemo al Théâtre Bouvet. El corriente pasó. Rennes ya tenía Trans Musicales y salas llenas; Saint-Malo tenía espacio y un ayuntamiento que pedía algo. El festival no se diseñó en una oficina de gira. Se desbordó de una radio y de un concierto de new wave.

Anechoïc Chamber, The Grief, Les Tétines Noires, Little Nemo, Les Freluquets, Black Maria: esos nombres del primer invierno sirven para medir que el cartel era francés y de escena, no de portada británica. Al año siguiente el oído se abrió a la francofonía y, muy pronto, a lo anglosajón que Rock Tympans ya ensayaba en las noches Ici Londres. Bernard Lenoir apoyó el proyecto desde France Inter. En 1993 un concierto de Noir Désir en el Fort Saint-Père, a unos kilómetros, les dio el recinto que las salas del intramuros ya no podían prestar. Quien imagina La Route du Rock solo como un agosto en un fuerte se salta el febrero de 1991.

Hay que no mezclar esta ruta con La Nuit de l’Erdre. La Nuit de l’Erdre es el festival de Nort-sur-Erdre, en la orilla de un río de Loire-Atlantique, con otro equipo y otro calendario de verano. La Route du Rock es la de Rolland, Floret y Renoult, la de 1991, la de Saint-Malo y, más tarde, el fuerte. Confundirlos porque ambos venden un rock francés de fin de semana es un error de mapa. Uno mira el Erdre. El otro mira los remparts y una carrera de veleros que prestó el chiste del nombre.

La experiencia se infiere del formato. En 1991 se llegaba al intramuros, se caminaba de una sala a un bar, se oía el rock rebotar contra piedra de corsario. Más adelante, en el Fort Saint-Père, se camina un recinto militar de hierba y muralla, con el oído puesto en dos escenarios y, en algunas ediciones, la playa de Bon Secours y La Nouvelle Vague. No hay un camping de prado nantés. Hay tren hasta Saint-Malo, un fuerte, y la obligación de volver al intramuros o al coche cuando el set se apaga. El clima de un febrero malouín es viento y sal; el de un agosto en el fuerte, luz larga y chubasco atlántico. El festival aprendió pronto que el recinto no es decorado: es la tesis.

Desde 2006 las crónicas hablan de Collection Hiver —febrero, Rennes y Saint-Malo— y Collection Été —mediados de agosto en el fuerte—. Eso se cuenta como un oído que no quiso caber en un solo mes, no como una línea de años. Floret programa con el criterio de quien viene de radio: golpes de corazón, no un club de género. Slowdive, Sonic Youth, PJ Harvey, Portishead, Nick Cave: esos nombres posteriores miden la amplitud, no convierten el invierno de 1991 en una nota a pie.

El público mezcla malouines, reneses y oídos que ya no cabían en Canal B. Esa mezcla es el dato útil. Un festival de asociación no se sostiene si solo convence a la ciudad corsaria, ni si olvida que nació de Rennes. Rock Tympans tuvo que aprender a ser oficio sin dejar de ser mesa de radio. Renoult volvería más tarde a la presidencia; Floret se quedó como memoria de programación. El relevo se cuenta como continuidad, no como un cambio de alma.

No hace falta inventar una lista más larga de headliners para explicar el lugar. El lugar se explica por el chiste del Rhum, por Little Nemo en el Bouvet, por las ochocientas del primer invierno y por un fuerte que Noir Désir les enseñó a usar. El público de La Route du Rock no compra un recinto de marca nacional. Decide desplazarse hacia Saint-Malo donde el indie y el rock suenan con acento de radio renesa. Esa rareza no se improvisa en una oficina de París.

La Route du Rock se entiende mejor como un febrero que se negó a quedarse en Rennes. Entre Rolland, Floret y Renoult, entre la Maison des Associations y el Fort Saint-Père, entre el indie y el rock, Saint-Malo tiene un festival que no le pidió prestada la orilla al Erdre. Rock Tympans presta el oído; la ciudad corsaria presta la piedra. Lo que queda es una ruta que aprendió a ser verano sin dejar de ser, en el fondo, un chiste de puerto en 1991.

Sitio oficial · www.laroutedurock.com

Redes

Géneros

INDIE

ROCK

Ficha

Mes habitual
agosto
Duración típica
4 días
Ciudad habitual
St Malo
Ciudades distintas
2
Racha más larga
6 años seguidos
Organizador
Rock Tympans
Primera edición
1991

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