2023

FOLK - INDIE - ROCK

Deep in the Woods

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Números, sede y manías de la casa

Ediciones documentadas12023–2023
Años de historia16 añosdesde 2011
País habitualBélgica

Sobre el festival

Para llegar a Deep in the Woods había que aceptar desde el principio que el bosque mandaba más que el festival. Desde Dinant todavía quedaban autobús, curvas y un último tramo hasta Massembre; después aparecían caminos entre árboles, edificios de un antiguo centro vacacional, un estanque y cabañas donde parte del público pasaría las siguientes noches. No había una explanada gigantesca esperando ser llenada con vallas y escenarios. El recinto ya tenía una vida propia antes de que llegara la música. Esa fue la gran intuición de Deep in the Woods: en vez de transformar completamente el paisaje, utilizarlo para reducir el ritmo y construir un festival donde setecientas personas pudieran desaparecer durante tres días sin sentirse encerradas.

La idea comenzó a tomar forma en 2010 entre profesionales de la música belga cansados de la lógica de los grandes festivales, y la primera edición pública llegó del 2 al 4 de septiembre de 2011. Massembre ofrecía exactamente lo que necesitaban: unas 140 hectáreas de bosque en Heer-sur-Meuse, cerca de la frontera francesa, con alojamiento, comedor, senderos y espacios capaces de convertirse en pequeñas zonas de actuación. Intergalactic Lovers, The Bony King of Nowhere, Clare Louise y otros artistas participaron en aquella apertura. La programación era importante, pero el concepto ya dejaba claro que nadie iría solamente a esperar al headliner. El fin de semana incluía fotografía, cine, artes visuales y actividades para varias generaciones.

Aquella escala se convirtió en una decisión estética. Mientras otros festivales medían su crecimiento por nuevos escenarios y decenas de miles de entradas, Deep in the Woods defendía un aforo reducido y una programación donde el descubrimiento tenía más valor que el reconocimiento inmediato. Marc Steens lo explicaría años después de forma muy directa: la calidad artística pesaba más que la notoriedad. Por eso un cartel podía reunir a Marissa Nadler, Chad VanGaalen y Pink Mountaintops con Madensuyu, o más tarde hacer convivir a Chris Cohen, Benny Sings, L’Impératrice y proyectos belgas que todavía no ocupaban posiciones grandes en otros festivales. También existía un artista sorpresa, una forma de pedir al público que confiara en los programadores en lugar de comprar el fin de semana por un solo nombre.

Massembre hacía posible una experiencia difícil de reproducir en un terreno vacío. Había conciertos en claros y cerca del agua, actividades entre los árboles, cine exterior, yoga y propuestas para niños; parte del público dormía en habitaciones o bungalows y otra parte acampaba. Las comidas podían ocurrir en espacios que recordaban más a una colonia de vacaciones que a un festival comercial. Esa comparación aparecía con frecuencia porque era bastante exacta: durante tres días se formaba un pequeño mundo donde las mismas caras reaparecían desayunando, caminando hacia un concierto o participando en una actividad. Familias con niños convivían con seguidores muy atentos a la música experimental. La intimidad no consistía solamente en estar cerca del escenario; era resultado de permanecer juntos en el mismo dominio.

También había una dimensión específicamente belga. Heer-sur-Meuse está en Valonia, pero una parte considerable del público procedía de Flandes; en 2019 la organización hablaba de aproximadamente dos tercios de asistentes neerlandófonos. Massembre era conocido desde hacía décadas por muchas familias flamencas, y el equipo del festival reunía colaboradores de ambos lados de la frontera lingüística. Incluso los programadores eran voluntarios. Esa estructura ayudaba a explicar el tono poco corporativo del encuentro: vasos reutilizables, reducción de embalajes, productos locales y recomendaciones de compartir automóvil no aparecían simplemente como una campaña ambiental, sino como decisiones coherentes con un evento que había elegido limitar su tamaño y vivir dentro de un bosque.

La música se volvió más amplia conforme pasaron los años. Deep in the Woods podía acercarse al folk íntimo con Laura Gibson, al peso de Amenra, a la sofisticación pop de Balthazar o Benny Sings, a la electrónica de Charlotte Adigéry, al jazz y los grooves de Glass Museum, o a combinaciones menos fáciles de etiquetar como Borokov Borokov y DjeuhDjoah & Lieutenant Nicholson. No pretendía representar una escena única. Lo que unía esas elecciones era más bien cierta curiosidad: artistas capaces de funcionar en un entorno donde el público realmente escuchaba y estaba dispuesto a encontrarse con algo que no conocía. Esa apertura también alcanzaba instalaciones luminosas, cine y proyectos visuales repartidos por el dominio, haciendo que caminar entre dos conciertos pudiera producir otro tipo de descubrimiento.

Después de 2019, la pandemia rompió la secuencia durante dos años. El regreso llegó del 9 al 11 de septiembre de 2022 y mostró que la identidad seguía reconocible aunque la escena musical hubiera cambiado. Lefto, Meskerem Mees, Aili, Lander & Adriaan, MADMADMAD, Yves Jarvis, ESINAM, Johnnie Carwash, Bobbi Lu y otros volvieron a llenar Massembre con una mezcla de electrónica, songwriting, funk, rock y experimentación. Para 2023 ya estaban en marcha entradas, camping y habitaciones para otro fin de semana del 8 al 10 de septiembre, pero aquella edición terminó cancelada. El contraste fue especialmente duro para un festival cuya continuidad dependía tanto de una pequeña estructura voluntaria como de la confianza de una comunidad que regresaba año tras año.

Desde entonces no existe una nueva edición verificada ni una fecha futura anunciada. Algunas guías turísticas mantuvieron referencias genéricas a un posible regreso, pero el bosque no volvió a recibir oficialmente Deep in the Woods en 2024, 2025 o 2026. Su futuro queda por ello abierto en lugar de definitivamente cerrado. Si el festival no regresa, dejó una idea particularmente clara dentro del mapa belga: la escala pequeña no tiene por qué ser una etapa previa al crecimiento. Durante más de una década, Massembre permitió demostrar lo contrario. El logro consistía precisamente en que, después de unas horas entre conciertos, senderos, niños, instalaciones y comidas compartidas, resultara difícil distinguir dónde terminaba el festival y dónde comenzaba el centro vacacional escondido entre los árboles.

Sitio oficial · deepinthewoods.be

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Géneros

FOLK

INDIE

ROCK

Ficha

Mes habitual
septiembre
Duración típica
3 días
Ciudad habitual
Hastière, Wallonie
Organizador
Eric Didden y equipo voluntario (Deep in the Woods vzw)
Primera edición
2011

Línea del tiempo

Un artista por año, el del mejor ranking

Artistas recurrentes

Los que más han repetido en ediciones de esta franquicia.